Eso me gritaron por ahí mientras corría la carrera de Trail de Vuelta a los Reartes.
Y si supieras que esto no es sufrir para mí…
Si supieras que, para mí, es practicar el incomodarme y seguir, a pesar de todas las excusas que mi mente me lanza a cada paso.
Si supieras que estoy ejercitando el no ser esclava de mi mente, sino la maestra que la guía.
Si supieras cuánto me expando.
En cada paso que doy, me rindo completamente al proceso. Entreno mi voluntad, mi disciplina y mi capacidad de avanzar más allá de mis excusas.
Corro como una niña, maravillándome con cada piedra del camino, en presencia absoluta, en comunión con la naturaleza y con cada persona que me cruzo.
El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.
Y eso depende de qué te dices a ti mismo en cada kilómetro que das.
¿Qué barrera mental estás listo para cruzar hoy?
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