Caro, ¿vos te sentís triste a veces?
Y yo respondí que no… pero en realidad no es que no la sienta, sino que la permito, la comprendo, la dejo ir y salgo (para el común de la gente) muy rápido de esos estados.

Voy a explicar mejor esto y luego compartir algunas técnicas para transitarla:
La tristeza no es algo que yo evite o niegue. Cuando aparece, la siento COMPLETAMENTE. Lo que simplemente no hago es rechazarla, porque sé que si peleo contra ella, se queda ahí más tiempo.

Lo que hago es permitir que esté ahí.

Pero el truco está en esto: permitir que esté, sin quedarme atrapada en esa emoción ni en la historia que la alimenta.

Una vez que la siento, la observo y me pregunto:

  • ¿Qué me está mostrando esta tristeza?
  • ¿Qué historia me estoy contando que me hace sentir así?

Y ahí es donde suelto el apego a esa historia. Me doy cuenta de que muchas veces la tristeza no viene solo por lo que pasó, sino por la narrativa que construí alrededor de eso. Esa narrativa puede ser algo como: “Esto no debería haber pasado” o “Sin esto no voy a estar bien” . Pero cuando suelto esa historia, la tristeza pierde su fuerza. (Muchas veces la tristeza viene de historias del pasado, o de historias futuras que nos imaginamos y no queremos soltar. El PRESENTE siempre es la respuesta..)

Entonces, la recontextualizo. Me doy cuenta de que esa tristeza no es un castigo, sino una señal de que algo importante está cambiando en mi vida. Es como si la tristeza me dijera: ‘Esto que estás soltando era valioso para vos, pero ahora es momento de crecer.’

Si lo pensás conscientemente, la tristeza se experimenta como una sensación de vacío, de pérdida, de que falta algo. Pero ese vacío no es un problema ni algo que necesite ser corregido o llenado al instante. Es un espacio que se abre, y en lugar de verlo como un defecto, podemos verlo como una oportunidad.

Entonces, en lugar de quedarme en el vacío, elijo verlo como un espacio que puedo llenar con algo nuevo. Ese espacio se convierte en mi tierra fértil, un lugar donde puedo nuevamente sembrar algo y otra cosa que tenga sentido para mí.

Así que me enfoco en lo que puedo aprender, en lo que puedo construir, y poco a poco, esa emoción pierde su fuerza.

No porque la ignore, sino porque la transformo.

– Lo que elijas para llenar ese espacio tiene que tener sentido para vos. No se trata de buscar algo externo que tape la emoción, sino de conectar con algo que realmente te nutra, que te haga crecer, que esté alineado con quien sos y con lo que queres construir en tu vida, no se trata de llenar ese espacio con DISTRACCIÓNES»
-Esto es una práctica como cualquier otra. No se logra de un día para el otro, porque, como cualquier hábito, forma de operar o de responder, es algo que se entrena una y otra vez. Con el tiempo, esta repetición constante permite reprogramar tanto tu inconsciente como tu consciente-

La tristeza que sentís no es solo por la pérdida de la relación, sino por la historia que construyó tu mente sobre lo que esa relación significaba.

Tu mente, en estos momentos, grita: “Esto no debería estar pasando”.

Pero la verdad es que la vida no se equivoca. Todo lo que ocurre tiene un propósito, aunque ahora no lo veas.

Hay un apego a lo que fue, a lo que pudo ser, y sentís que eso te está hundiendo.

Pero aca está la clave: la tristeza no es tu enemiga, es tu maestra. Esa emoción te está mostrando cuánto valorabas esa relación y cuánto necesitas ahora volver a vos mism@.

2. Redefiní la situación desde el poder:

“No soy esta tristeza, soy quien puede abrazarla. No soy lo que perdí, soy lo que elijo hacer con esto que pasó.»

La separación no define TU VALOR como hombre/mujer, como padre/madre, ni como ser humano: Es una invitación a soltar lo que ya no nutre tu crecimiento y a abrirse a lo que viene.

El amor verdadero no se pierde, SE TRANSFORMA.

Ahora, el amor que necesitas cultivar es hacia VOS mism@.

3. Guía práctica: Ejercicio para procesar la tristeza

A) Algo que podes hacer para empezar a moverte desde el dolor hacia la aceptación:

Escribir una carta de cierre (aunque no la entregues):

Escribí todo lo que sentís, sin filtros. Hablale a el/ella desde el corazón, agradeciendo lo bueno, soltando lo que duele y liberándote de la culpa o el resentimiento.

Al final, que escribí: “Te libero y me libero. Agradezco lo que fue y me abro a lo que viene.”

B) Respiración consciente para soltar:

Sentate en un lugar tranquil@

Cierra los ojos y respira profundo (yo pondría música de Ludovico Einaudi)

Al inhalar, decí mentalmente: “Estoy acá, estoy segur@”

Al exhalar, decí: “Suelto el control, confío en el proceso. Confío en la vida”

Hace esto las veces que sea necesario en tu día a día.

C) Ancla de gratitud diaria: (El lamentarse es irte al pasado, la gratitud te ancla al presente, desde donde podes crear lo que se viene!. El que agradece se aleja de la apatía, la depresión, la tristeza)

Cada noche, antes de dormir, que escribí/pensa/decite 3 cosas por las que estas agradecid@.

Esto te ayudará a cambiar el enfoque de lo que perdiste hacia lo que aún tiene.

(El ancla de gratitud es algo que recomiendo adoptar como un hábito de cada día)

4. Propuesta emocional: Reconectar con su esencia

Preguntate:

¿Qué parte de vos olvidaste este tiempo?

¿Qué sueños o pasiones dejaste de lado?

Este es el momento de volver a vos mism@, de redescubrir quién sos más allá de la relación.

Permitite explorar, probar cosas nuevas, y sobre todo, no te aísles.

La tristeza se alivia en comunidad, no en soledad.

5) Te dejo una oración para este momento:

«Dios/vida/universo, acá estoy con el corazón roto y lleno de preguntas.

No entiendo por qué esto está pasando, pero elijo confiar en que hay algo más allá de lo que yo puedo ver.

Te entrego mi dolor, mi tristeza y mi miedo. Te entrego esta relación que fue tan importante para mí, y que ahora debo soltar. Te entrego mis dudas, mis apegos y todo aquello que no puedo controlar.

Ayúdame a recordar que no estoy solo, que la vida siempre me sostiene incluso en este caos. Dame la fuerza para aceptar lo que es, la fe para creer en lo que viene, y la paz para caminar este camino con esperanza.

Hoy dejo de luchar contra lo que no puedo cambiar. Me rindo sabiendo que todo lo que surge en mi vida tiene un propósito mayor.

Gracias por guiarme y por recordarme que, aunque mi mundo cambie, la vida siempre me sostiene.

Amén.»


Deja un comentario